martes, 31 de marzo de 2020

Verano




   Cuando pienso en verano lo primero que se me viene a la mente es la casa de mi abuela, es una casa de dos pisos, con hiedra que la recubre y solo deja visibles los huecos de las ventanas y puertas. En la planta baja encontramos grandes cristaleras que dan a un jardín, en este hay muchas flores, rosas de varios colores, petunias, verbena, gazania de color amarillo, el cual combina con los girasoles que hay. Al fondo hay un perqueño huerto de plantas medicinales, de las cuales sólo reconozco la lavanda y el romero. 
    Al lado de la cristalera hay una puerta que da a una cocina, cada vez que entras te inunda el olor de las plantas y de la buena comida, el olor de esos guisos exquisitos que solo las abuelas pueden hacer y deseas que sea la hora de comer. He pasado tantos veranos aquí, jugando a cazar insectos, ayudando a mi abuela en el jardín. Se respira tanta tranquilidad, tanta paz, que es como si estuvieras en otro mundo. Cruzar la pequeña puerta de madera que cierra esa verja, que recorre la casa, es como cruzar un pequeño portal que nos lleva a un mundo donde no existen las preocupaciones y solo reina la paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario