Recuerdo que desde siendo pequeña ya me gustaba hacer dulces. Recuerdo como jugaba en el jardín de mi abuela ha hacer bizcochos de barro y como la ayudaba a hornear uno de verdad, o como ayudaba en pequeñas cosas en la cocina a mi madre. Gran parte de mis recuerdos de niña son en una cocina y supongo que es por eso que para mi familia implica comida.
Una vez a la semana mi familia se reunía para hacer una comida, sin tener en cuenta las reuniones de grandes celebraciones. Recuerdo como cocinabamos todos juntos y luego comíamos con gran devoción esos platos que acababamos de preparrar.
El mayor recuerdo que tengo de mi madre es estar en la cocina y los olores, cada día un olor distinto, si es que, no cambiaría los guisos que comí de pequeña preparados con tanto amor por mi madre. Es cuando crecemos que aprendemos a valorar la importancia de la buena comida, esa comida que parece que te reconforta el alma cuando más lo necesitas, la comida que nos ha acompañado siempre, la comida de nuestra madre.
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