viernes, 27 de marzo de 2020

Perdón



       Pequeños mensajes al tiempo, esperando que te lleguen, corazon en puño; y de pronto un silbido, ¿el teléfono? no reconozco ese sonido. Al abrir la ventana te veo ahí parado, observandome con una sonrisa en tus labios. Entonces todas mis preocupaciones desaparecen, y ya no recuerdo porque estaba enfadada. Salgo y nos fundimos en un abrazo y me pides disculpas, cuando en el fondo sabemos que no tienes la culpa.
      Sé que soy tu mundo, que te desvives por mi, que haces todo lo que puedes para verme sonreir y es por eso que a pesar de saber que no tienes la culpa de la discusión has venido a disculparte. Por este motivo te amo, te quiero por como me haces sentir, al ver tus ojos observandome y me encanta oirte reir.

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