Unos mese después del encuentro en el hospital, María y yo ibamos caminando por la calle en busca del pastel perfecto para el cumpleaños de Clara, que después de todo lo que le había sucedido en los últimos meses queríamos darle una pequeña alegría. Clara llevaba tiempo diciendo que quería probar el pastel Red Velvet que se estaba haciendo tan famoso por todo el mundo, pero con el embarazo no le permitían comer mucho azúcar.
Nuestro pueblo era bastante pequeño y las modas que seguian eran las de hacía 20 años atrás, eso si querías producto de cálidad, porque podías encontrar repostería más novedosa, pero parecía que lo había hecho un niño de 5 años y la calidad dejaba mucho que desear, más parecido a comida de perro que de personas. Fue por todo esto que al final decidimos ir al pueblo de al lado, el cual había decidido avanzar y no quedarse estancado como el nuestro.
Sabíamos que la pastelería Mon Amour era la mejor de la ciudad y aunque se especializaba en repostería francesa, también era conocida por su gran calidad y variedad en tartas. Raul, el hermano de María dijo que la Red Velvet de este sitio era el mejor pastel que él había comido. Así que nos dirijimos hacia allí, después de 1 hora de cola, conseguimos la última tarta que quedaba, la última Red velvet. Al salir, suspiramos aliviadas, por fin la teniamos, solo quedaban los globos y los regalos de los que se encargaban las demás.
El coche lo teniamos aparcado dando la vuelta a la manzana, cosa que tal vez no fuera la mejor idea, ya que al dar la vuelta a la esquina y a pocos pasos de este nos chocamos contigo y la tarta se cayó al suelo. María y yo nos miramos, miramos el pastel, que ahora estaba en el suelo, te miramos a ti y volvimos a mirar al pastel.
- Lo siento muchísimo, no estaba mirando al frente! Estais bien?
- El pastel de Clara... (María)
Me agaché a recojer la caja y comprobar el estado de la tarta, mientras contestaba.
- (suspiro) Estamos bien, no te preocupes. Nosotras también deberíamos haber tenido más cuidado.
La tarta había pasado a mejor vida, era una triste sombra de lo que era 5 minutos antes.
- Al menos esta bueno, Quieres un poco de tarta?
Se te escapo una risa con ese comentario. Tu risa hizo que nosotras tambien nos rieramos, al menos que no falte el humor.
- Lo siento, no debería reirme. Siempre os encuentro en alguna situación un tanto peculiar. Era una Red Velvet? Si es así, mi hermana tiene una pequeña pastelería aquí al lado y seguro que os puede ayudar. Acaba de abrir, pero realmente se le da bien esto, y corre de mi lado, por haberos tirado la tarta.
Y este fue nuestro tercer encuentro, y todavía recuerdo tu risa de aquel día, como se te ilumino la cara.
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